Andras Uthoff: «En países tan desiguales como Chile hay que ser solidarios para lograr defender los derechos de los trabajadores».

El Doctor en Economía, especialista en temas de pensiones y miembro de la Comisión de Políticas Públicas de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT) cuestiona la reforma previsional presentada al poder legislativo por el Gobierno y comenta las opciones existentes para mejorar el sistema actual.

El objetivo de un sistema de pensiones es proveer de ingresos a las y los trabajadores una vez que terminan su etapa activa laboral, ya sea por vejez o por invalidez.

En Chile, el modelo impuesto durante dictadura posicionó un sistema basado en el ahorro y la capitalización individual, en donde los trabajadores dependientes se encuentran obligados a cotizar de manera obligatoria en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), mientras el Estado cumple un rol de regulación y supervisión además de subsidiario.

¿Cuál fue la reforma que se hizo en la dictadura de Pinochet?

El paradigma de la dictadura buscaba reducir el rol del estado y sustituirlo por el mercado. En esa lógica lo que se impuso con la dictadura fue un mercado obligatorio de cuentas individuales de ahorro de largo plazo, para fines previsionales. En esa ´perspectiva, el mercado termino por instaurar un sistema de pensiones que termino por excluir de sus beneficios a quienes no tenían capacidad de ahorro.

¿Qué significó este sistema para los trabajadores en el país?

Su instauración significó a lo menos tres cosas que afectaron a los trabajadores. Primero, financiar a través de mayores impuestos y reducción de gastos sociales (en educación, salud, vivienda) un gran costo denominado “el costo de la transición”, que resultaba por cuanto el Estado se haría cargo de los pasivos que se originan por terminar con un sistema de reparto y comenzar otro de cuentas individuales de ahorro. Segundo, enfrentar una publicidad engañosa con la que se les incentivaba a cambiarse al nuevo sistema, ya sea diciéndoles que su ingreso imponible mejoraría porque ahora cotizarían por una tasa menor, y que su pensión a la edad de retiro sería equivalente al 70 % de su salario. Tercero, tener que tomar en forma totalmente desinformada complejas decisiones para evitar riesgos en calidad de consumidor de servicios financieros, en un mercado incipientes de administradoras de fondos de pensiones.

¿En qué consiste esto de la capitalización individual?

Primero, es un sistema carente de solidaridad. Cada trabajador en forma individual autofinancia su propia pensión, mediante un contrato individual y cerrado de ahorro basado en su cotización previsional. Esto lo hace en una AFP de su elección. Un contrato de ahorro individual y cerrado atenta contra el principio de solidaridad con el que debe operar la previsión social, lo que significa que el aporte que cada persona hace a través de la cotización, no es colectivo, es de su propiedad.

Segundo, se basa en una cultura individualista antagónica a la seguridad social, en donde cada uno financia su propia pensión, transformándonos en mini entes individualistas. Los contratos individuales se transan y gestionan baja la lógica del mercado, dividiendo a los trabajadores. Si su compañero quedo cesante, no deberá ser de su incumbencia. Solo debe preocuparse de su persona.

Tercero, el trabajador asume todos los riesgos del sistema que pudieran de otra forma socializarse. Un sistema de pensiones tiene tres riesgos fundamentales. Uno, de carácter económico y que dice relación con la estabilidad del empleo, y que en el actual sistema se traduce en cambios en la densidad de cotizaciones. Dos, los de naturaleza financiera que tienen que ver con las variaciones en el valor de los activos financieros donde se invierten los fondos de pensiones de propiedad del trabajador. Tres, los de origen demográfico que dicen relación con los cambios en la estructura y dinámica de la población, que en el sistema antiguo de reparto se decía afectaba su solvencia al cambiar la estructura de edad, pero que en este sistema afecta directamente al trabajador mediante aumentos en la esperanza de vida al jubilarse (hoy se les comunica al momento del retiro que la esperanza de vida aumentó por lo que recibirá menos por lo que usted ahorro).

En definitiva, la capitalización individual implica introducir a los trabajadores a una lógica ajena a la seguridad social, y que bajo el paradigma neoliberal, los convierte en consumidores de servicios financieros en un mercado donde actúan con total asimetría de información. Conversión que se hizo en forma obligatoria o mediante publicidad engañosa, y cuyos resultado no han resultado ser los publicitados luego de 39 años de operación del sistema.

¿Cuál es el principal problema el sistema de pensiones de Pinochet?

El mayor problema se refiere a la suficiencia de las pensiones, lo que quiere decir que estas son muy malas. Y eso, yo lo asocio a que la realidad supero a la teoría con que se implementó el sistema. En concreto, me refiero a que mucha gente no tiene oportunidades de empleo dignas, tanto los asalariados como los trabajadores independientes. Tampoco reconocemos el trabajo que hace la mujer en lo que llama la economía del cuidado. Toda esta gente queda excluida del sistema por diferentes motivos, porque no tiene un sueldo continuo o porque simplemente no tiene sueldo y no puede imponer. Es decir, este es un sistema que hasta 2008 estuvo basado exclusivamente en un pilar contributivo y vinculado al trabajo formal dependiente, pero que dejo a la gran mayoría fuera y desprotegida en materia previsional. Después de 2008 el pilar solidario vino a subsidiar al sistema, entregando una Pensión Básica Solidaria a quienes no tenían una pensión o un Aporta Previsional Solidario a quienes autofinanciaban una pensión muy baja, y además pertenecen a 60 % de las familias más pobres de Chile.

¿Qué significa esto?

Básicamente que, aun con los subsidios del pilar solidario, el 78 % de los pensionados del sistema reciben beneficios bajo el salario mínimo, y el 44 % bajo la línea de la pobreza. Ello implica que una vez jubilados los trabajadores deberán ver deteriorada su calidad de vida en forma significativa. El sistema deja a los jubilados con ingresos muy inferiores a sus remuneraciones durante su vida lo que es más grave cuando viven en pareja y solo uno tiene pensión. Esta situación es bastante generalizada y, en ausencia de una política de protección social para la vejez, a quienes hoy no les alcanza para vivir deben buscar estrategias de sobrevivencia. Y esto ya no es una precarización laboral, sino que una precarización de los niveles de vida. Porque los trabajos que hay para esa edad claramente son precarios.

¿Qué propone el actual gobierno de Sebastián Piñera?

Fundamentalmente, plantea mantener la misma lógica del actual sistema. Primero, entregar más plata para que se administren con la lógica del ahorro individual. El trabajador sigue poniendo 10% de su ingreso imponible y otro 4 % lo pone el empleador. Uno se pregunta que ocurre con muchos trabajadores que no tienen empleador ¿qué pasa con ellos? ¿Tienen que poner el total? Segundo, propone introducir otros agentes administradores de cuentas de ahorro individual diferentes a las AFP, pero con el mismo criterio de gestión. Tercero, plantea aumentar los beneficios del pilar solidario, pero en forma gradual en el tiempo, y con mayores alzas para quienes son más viejos. Además, con esta reforma se busca generar un seguro de dependencia y una especie de bono para aquellos que califican como inválidos puedan contratar un cuidador. Pero cuando miras los programas de autovalencia en el mundo entero, te das cuenta que los recursos que está señalando el Estado son irrisorios.

Entonces, lo que aquí se tiene es una reforma con muy buenos titulares y muy mal diseño. Se dice más ahorro previsional, pero se sigue con la lógica de la capitalización individual. Se dice no mas AFP pero se introducen otros actores con similar gestión. Se dicen que se darán bonos a la clase media y a las mujeres, pero si cumplen con densidades de cotizaciones que la mayoría vemos que no logra hacerlo. Se dicen aumentos de 50 % en los beneficios solidarios pero para personas que viven sobre los 85 o más años y dentro de varios años más. Fuera de ser engañosa en los titulares, si miras las tablas de mortalidad en Chile, te das cuenta que mucha gente no va a sobrevivir hasta las edades donde serán efectivos los mayores beneficios, y esos que no van a sobrevivir son precisamente los más vulnerables. No solo se nos está negando la posibilidad de tener mejores pensiones, sino que también, se le está negando a la gente a tener una buena vida.

¿La reforma del Gobierno plantea algo con respecto a la equidad de género?

Sí, pero bajo condiciones que al final la perjudicaran. El proyecto propone un incentivo mediante bonos para que la mujer ahorre más. Pero si miras las densidades de cotizaciones actuales te das cuenta que ello es difícil. La mujer ha asumido ciertos roles en el hogar por cuestiones culturales chilenas, que implican un cuidado de los menores, enfermos y adultos mayores. Eso la excluye del mercado porque no es trabajo remunerado. Ahí hay una clara evidencia de discriminación y nula consideración del principio de equidad porque muchas veces ellas si trabajan pero no tienen sueldo, si no tienen sueldo no pueden ahorrar, si no ahorran no tienen pensión bajo la lógica mercantil que tenemos y que el Gobierno quiere mantener. Entonces, se les discrimina por todas partes, tanto por su rol en la sociedad como por su participación en el mercado del trabajo.

¿Qué podemos hacer como trabajadores/as?

Lo primero, no votar por gobiernos de derecha. Quienes trabajamos en estas materias nos sorprendimos con el hecho de que un gobierno de derecha haya ganado las elecciones de 2018 y ahora planteen con cierta prepotencia que seguirán con más de lo mismo. Si hacemos bien un análisis de eso, nos damos cuenta que no es que gane una mayoría en el país, sino que la gente ya está cansada de todo lo que pasa en el país y simplemente no va a votar. Por eso, creo que lo que tenemos que hacer es intentar reencantarnos con algún proyecto que nos de la seguridad de que las cosas en Chile pueden cambiar, y es ahí en donde juega un rol importante la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT). Esto no se hace por arte de magia. Eso lo sabemos. Pero si podemos ser realistas proponiendo mejorar un poco las cosas en el país. Debemos darnos cuenta de que lo que hoy existe es un problema de economía política entre el malestar de la clase trabajadora, y el buen negocio del sector financiero, asociado a quienes administran los fondos de pensiones de propiedad de los trabajadores. Contrario a lo que predice el dogma neoliberal, la aximización de utilidades en la industria de AFP no se condice con mejores pensiones para los trabajadores y eso hay que corregirlo. Eso se corrige con más Estado y no con más mercado.

¿Qué rol juega la CUT dentro del tema?

Lo principal es que busca revindicar la seguridad social. Aquí, se diseñó un informe que propone cosas concisas y le da una esperanza al sector  trabajador. En esta propuesta, nos pusimos de acuerdo con el marco normativo de la Seguridad Social el cual defenderemos, porque entendemos que en países tan desiguales como Chile debemos ser solidarios. Hay muchas desigualdades actualmente, y es nuestro deber identificarlas para superarlas a traves del diseño de un sistema mejor. Eso es lo que hicimos en la Comisión de Políticas Públicas.

¿Qué propone la CUT a través de la Comisión de Políticas Públicas en la que usted participa?

Bueno, se plantearon dos grandes alternativas. Una, es el fin de las AFPs para volver al sistema de reparto, y la otra opción es irles quitando protagonismo de a poco para transformarse en un sistema solidario e ir construyendo un sistema multipilar, que es lo mismo que propone la Organización Internacional del Trabajo (OIT),. En cada una de estas propuestas hay matices. Con el fin de que las y los trabajadores puedan dormir tranquilos y se logre una mayor equidad social se plantea tener un piso mínimo de protección social con el que le aseguremos a todo ciudadano esa tranquilidad. Sobre ese piso un pilar contributivo basado en un contrato social – no individual – para compartir los riesgos entre todos. Sobre ese podrían existir alternativas de ahorro individual. A modo personal, considero que un sistema multipilar o mixto, como ese, es la mejor la opción, la más realista, pero como estamos en un debate democrático, se abre el espectro para que todo sea posible.

¿En qué etapa se encuentran estas propuestas?

Bueno, el informe ya está listo y fue entregado al Comité Ejecutivo de la CUT quienes se encargaran de difundirlo para que las y los trabajadores, los diputados y toda la gente puede leerlo. Por otra parte, los diputados ya nos convocaron para conformar la mesa técnica sobre la materia, en donde cada partido tiene un representante. La idea es debatir, pero hay que considerar que es muy difícil debatir con los poderosos y por eso, los trabajadores debemos unirnos a los y las especialistas técnicas en este tema de pensiones y otros. Debemos volver a contratos sociales y colectivos enfocados en la solidaridad y dejar de lado la individualidad. Volver a ser objetivos en el tema y ver las cosas con el realismo que se merecen.
Identificando no solo las limitaciones presupuestarias sino también aquellas asociadas a la desigualdad, las cuales debemos superar.

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