ENTREVISTA: La presidenta de la principal Central Sindical Chilena conversó con Sindical.cl sobre el empleo, la sindicalización, el trabajo precario y la libertad sindical. Además analizó el escenario político y la relación de los partidos con el movimiento sindical.

Por Rebeca Araya Basualto 

La vetusta casona que ocupa la CUT en plena Alameda cumplirá 100 años este 2013, cuenta Bárbara Figueroa. Y la enorme araucaria que domina los que deben haber sido hermosos jardines de la otrora mansión aristocrática, seguramente tiene muchos más. En ese espacio, cargado de años e historias, transcurren la mayor parte de los días de esta profesora de filosofía y egresada de sicología de 34 años, separada, madre de un hijo (Joaquín) de 6 años. Ella asumió en agosto del 2012 la presidencia de la multisindical, convirtiéndose en la primera mujer que accede a este cargo en la historia de la Central y de organizaciones equivalentes de América Latina.

A ratos tenue, a ratos intenso, Santiago se deja escuchar a través de la ventana de su oficina. Tras un escritorio imponente y añoso, Bárbara revisa redes sociales y contesta a twitter antes de embarcarse en la entrevista.

Comentamos la estadística de la Dirección del Trabajo que sitúa en 14,6% la tasa de sindicalización en Chile, una de las más bajas entre países integrantes de la OCDE. Bárbara señala que asume la cifra oficial, aunque estima necesario revisar los criterios que definen esta cifra, que promedia la proporción de afiliados a sindicatos entre el total de personas empleadas en un período determinado.

¿Hay distorsión en las cifras de empleo y sindicalización?

No es nítida la cifra total de sindicalización real –dice en tono conciliador-. Hemos sido críticos al señalar que, cuando el gobierno habla de desempleo, sus cifras son atractivas, pero olvidan decir, por ejemplo, que de acuerdo a los últimos datos de la Encuesta Laboral (ENCLA) de la Dirección del Trabajo, hay un 54,7% de personas activas que debiendo buscar empleo por primera vez, no lo hacen. ¿Por qué? Probablemente porque la oferta laboral no es atractiva para ellos. Tenemos una buena cifra de desempleo a costa –entre otras cosas- de que ha bajado la gente que busca trabajo. Esto expresa bajas expectativas de encontrar un empleo de calidad. Distorsión que se evidenciará en caso que cambie el gobierno, porque una mejora en las expectativas hará que esas personas salgan a buscar trabajo, lo cual incrementará la cifra de desempleo. El gobierno ha construido un espejismo de pleno empleo, basado sólo en el dato duro y final de una medición, pero no se hace cargo de otros antecedentes que la encuesta también refleja.

¿Qué ocurre hoy con las personas que no buscan empleo?

Estamos convencidos que atender el tema laboral excede las demandas reivindicativas propias del sindicalismo, tales como mejores sueldos o mayor estabilidad. El debate sobre la brecha salarial o el tipo de empleo que en Chile se está creando, se vincula directamente a la desigualdad del país. Conversamos el punto con obispos y sacerdotes y ellos nos señalan que muchos jóvenes les dicen: “¿Ud. quiere que vaya a ganar $210.000 en una jornada extenuante, sin contratos, sin seguridad, sin proyección, cuando mi alternativa es un fajo de billetes diario producto del tráfico de drogas?” Fenómenos como estos expresan la desigualdad del país. La encuesta CASEN muestra que el 80% de los pobres son asalariados. Es decir, tener empleo en Chile hoy no es sinónimo de avanzar en una mejor calidad de vida, ni menos salir de la pobreza.

Fuente: Enlace

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